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28 septiembre 2010

Día 17. No me llamen fea

(post que recogió las primeras impresiones de una metrópoli bastante desordenada un 28 de septiembre de 2010)


Sus ojos se agrandaban a medida que pronunciaba la palabra.

- Dreeeeeeeeeammmmsss……

La profesora se asemejaba a un búho cada vez que decía el verbo mágico. Mantenía los ojos bien abiertos y recorría de punta a punta, con esa profunda mirada, el aula llena de estudiantes extranjeros.

Hoy la clase de inglés ha ido sobre sueños, sobre ilusiones y proyectos que las personas guardamos en el subconsciente, y que cada x tiempo salen a la luz en forma de fantasías nocturnas. Todos hemos soñado alguna vez.




Tengo la sensación de que el centro de Birmingham esta hecho de sueños. Las semanas anteriores a mi llegada a Inglaterra, cuando preguntaba a los que habían estado alguna vez aquí como era la ciudad, una abrumadora mayoría (por no decir todos) me hablaban de una ciudad triste, industrial y fea. Me hablaban de su clima, frío y lluvioso, y de su gente, un cóctel de nacionalidades que difícilmente mostraban su sonrisa en público. Pero nadie me hablo de sueños, los cimientos que hacen de este sitio un lugar especial.






Antes de la barbarie nazi, Birmingham era considerada el motor de la Revolución Industrial, llegando a ser conocida la ciudad como “el taller del mundo” o “la ciudad de los mil oficios”.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la composición étnica de Birmingham cambió significativamente debido a la creación de la Mancomunidad de Naciones, recibiendo una oleada de inmigrantes que veían Reino Unido como una tierra de oportunidades, donde poder realizar sus proyectos.





La ciudad de los mil oficios empezaba a convertirse en la ciudad de los mil sueños. Actualmente, el 66,7% de la población en Birmingham es blanca (incluyendo 2.4% de Irlanda y el 2,2% europea o americana), el 21% asiática, el 6.7% negra, el 1,2% china, el 3.2% de raza mixta y el 1,2% de patrimonio étnico.



Mi primer paseo por el centro de la urbe me mostró un caótico puzzle de ilusiones foráneas que se mezclaban con trozos de historia británica: rascacielos junto a vetustas iglesias, centros comerciales vanguardistas junto a viejas casetas de venta de periódicos… todo muy desordenado, sin orden aparente. Así son los sueños ¿no?



(todas las fotos del centro de Birmingham a máxima calidad pinchando AQUÍ)

12 septiembre 2010

El clamor popular perdura

Viaje a Italia. Primavera del 2010.

Hoy sobre la arena no habrá caza de animales, ni simulaciones de batallas navales, ni peleas de gladiadores. Hoy sobre la arena no habrá ningún evento, al igual que mañana, pero aún así las gradas del Coliseo de Roma continúan llenándose de espectadores provenientes de todos los rincones del mundo. Si el emperador despertara de su eterno sueño volvería a morirse de irritación, viendo cómo alrededor del anfiteatro se han sustituido sus salvajes luchadores por fantoches disfrazados que buscan unas monedas, y los gritos y vítores de un pueblo entregado por el paseo y pose de los turistas que quieren su foto perfecta.


El grito del negocio irrumpía con mucha frecuencia entre los viejos cimientos del monumento, en detrimento de aquellos bramidos de las bestias y sollozos de los esclavos.

- Por 4 euros más, audio con explicaciones en español, y se ahorran la fila, pasan directamente al interior. En fila, mínimo 30 minutos de espera…

El muchacho te hacía dudar. Un extenso número de personas se agolpaban frente a las taquillas, situadas en sus agujereados pilares exteriores. Por fortuna, las previsiones de aquel empleado no se cumplieron, y en escasos 10 minutos, pagando los pertinentes 12 euros de la entrada, accedimos al interior, que aunque lejos de ser la entrada triunfal que tanto nos muestran las películas de romanos, continúa impresionando, siendo quizás la obra arquitectónica más grandiosa de la época.



Existe una obra llamada Liber spectaculorum, escrita por el poeta latino Marcial, donde se describe la lucha de dos gladiadores, Vero y Prisco, que ante la presencia del César, batallaron en el Coliseo hasta la extenuación sin que ninguno de los dos llegara a imponerse sobre el otro; ambos salieron de la arena bajo el clamor popular por el empeño y la capacidad de resistencia mostrada y recibiendo el perdón del emperador. Si en la actualidad tienes la suerte de visitar este anfiteatro, intenta aislarte de la vorágine turística y guarda silencio: te darás cuenta que aquel clamor popular perdura.

11 septiembre 2010

¿Me sonríes a mí?

Viaje a París. Verano del 2001.

¿Quién está allí? ¿Por qué todo el mundo acude a aquel extremo de la sala? Detrás de una gruesa urna de cristal, una muchacha mantiene una media sonrisa mientras multitud de cámaras fotográficas la inmortalizan.

- ¿Ves las manos sobre su vientre? Dicen que se encontraba embarazada en el momento de posar – le comentaba a mi izquierda un señor de avanzada edad a un joven, que aguantaba con los pies de puntillas para no perder de vista el cuadro.

- Tiene una sonrisa enigmática. Si la miras directamente, desaparece, pero si fijas la mirada en otras partes del cuadro, reaparece – susurraba a mi derecha una mujer sosteniendo sus gafas y entreabriendo los ojos.
Rumores de todo tipo se entremezclaban en varios idiomas alrededor de la Gioconda. Armándome de paciencia, pude colocarme en primera fila y prolongar mi encuentro con ella. De cerca me esquivaba la mirada, pero en todo momento me dio la sensación de estar delante de una muchacha feliz, muy feliz, tan feliz que debía contenerse.


La Gioconda, o también conocida como La Mona Lisa, es posiblemente el cuadro más famoso del mundo. Se exhibe en el Museo del Louvre en París, un impresionante complejo de pasillos y estancias de color blanco donde se exponen parte de las mejores colecciones de arte del planeta. Unas 35.000 piezas se dan cita allí, pinturas y esculturas de todo tipo que siguen siendo una parte viva de culturas y civilizaciones ya extinguidas.


El edificio que alberga el museo desde su fundación es el viejo castillo del Louvre, luego reconvertido en palacio real. Destaca a la entrada la famosa pirámide de aluminio y vidrio laminado transparente del arquitecto Ieoh Ming Pei, que ha servido para centralizar el acceso de los visitantes, que descienden por ella a un recibidor subterráneo por el que se accede a las diversas alas del museo.

10 septiembre 2010

El mar de la tranquilidad

Viaje por Alemania. Verano del 2009.

Minutos antes de entrar en Rostock, Kevin se entretenía tecleando un pequeño ordenador portátil acompañado a su derecha de una bolsa de ositos comestibles. Los críos asiáticos sentados a nuestra vera tarareaban la banda sonora de aquella tarde, una canción infantil alemana que había conseguido despertar a todo el pasaje.

- Lo que escuchas es la “canción de la rana” – me comentó Kevin sin dejar de masticar las gominolas.

Tras dejar atrás una central nuclear y varios molinos típicos de la región, el autobús accedió al puerto de Rostock, uno de los más importantes del país por su comercio y construcción naval, dejando a la izquierda el centro de la ciudad, un tumulto de casitas y medianas edificaciones coloreadas alrededor de la desembocadura del río Warnow, de donde sobresalía entre tanto ladrillo la torre de la Iglesia de San Pedro (St. Petri Kirche).


El ajetreo de barcos y vehículos en el puerto era constante, y una vez que pasamos 10 minutos en cola por el intenso tráfico, el autobús pudo entrar al sótano del ferry. El momento de navegar había llegado.


La travesía en ferry entre la costa alemana (Rostock) y la danesa (Gedser) tiene una duración de una hora y 45 minutos. El interior del navío era lo más parecido a un centro comercial flotante, donde puedes encontrar restaurantes, cafeterías, tiendas... aunque todo bastante caro (para que os hagáis una idea, pedirte un menú en el restaurante puede salirte 18 euros, y comprarte un sándwich unos 6 euros).

El atractivo del viaje estaba en el exterior, en cubierta, pintada de azul con paredes blancas y unos cuantos asientos negros muy solicitados. Cuando accedimos allí, la costa de partida ya había desaparecido, no había ni rastro del puerto alemán ni de las largas playas de arena blanca de las proximidades; bajo un hermoso sol y una fría brisa, el Báltico se extendía hasta el infinito, un mar que trasmitía tranquilidad, viendo sus aguas en estado de pausa constante. Un par de gaviotas acompañaban al ferry, que no se alejaba de unas boyas de color naranja intenso que parecían marcar el camino hacia Dinamarca. Un momento mágico.


08 septiembre 2010

Piedra dorada e incienso

Viaje a Salamanca. Primavera del 2007.

De noche, la ciudad se viste de gala, tapizando sus fachadas en piedra dorada. Desde nuestra posición, atravesando el Puente Romano, toda Salamanca reluce, destacando sobre el resto de edificaciones la cúpula de la Catedral Nueva. Solamente las sacudidas del agua en su recorrido y el lejano sonido de tambores reclaman un poco de protagonismo ante la bella panorámica.



El viaducto se sigue sintiendo fuerte e importante pese al paso de los siglos, continúa uniendo las dos orillas del río Tormes y dando la bienvenida al casco antiguo. Al cruzarlo, el sonido de los tambores se acentúa; a mano derecha se encuentra la iglesia románica mudéjar de Santiago y el toro de piedra que se cita en El Lazarillo de Tormes, y de frente, bajando la cuesta de la calle Ribera del Puente, multitud de figuras blancas portando cirios, caminando al ritmo de los redobles y bajo un fuerte olor a incienso, cercados por curiosos que guardan silencio y los siguen con la mirada.

La Semana Santa en Salamanca es una de las celebraciones más arraigadas de la ciudad, y tiene un marcado carácter Universitario. Sus hermandades reflejan distintas estéticas fruto de la condición cosmopolita de la ciudad, centro de estudiantes de todo el país, si bien prima la esencia castellana.

Esa noche de primavera, llegando a los pies de la Catedral Nueva por la calle Tentenecio tras sortear la procesión, nos esperaba una segunda cofradía cuyos penitentes vestían túnicas oscuras con capirotes de color malva. El escenario, junto a la gran parroquia, hacía que el paso ganara en espectacularidad y esplendor, iluminada con la delicada luz procedente de viejas farolas que seguían bañando en oro aquellas fachadas castellanas.

07 septiembre 2010

Donde los ángeles tocan melodías

Viaje a Alemania. Verano del 2009.

Los ángeles han decidido formar una orquesta, y se han situado alrededor de la enorme cúpula de cobre, en su parte exterior. Cada uno se encarga de tocar un instrumento musical, logrando entre todos una canción alegre y entusiasta, acorde con la brisa y el sol que azotan la ciudad este mediodía. Hasta allí arriba podemos acceder los turistas, fieles espectadores, después de ascender por viejas escaleras de madera y atravesar estrechos pasillos blancos.


Nunca su música podría sonar mal gozando de unas vistas así, con una ciudad en su totalidad que por el tamaño llega a desvanecerse en el horizonte. Cerca, bajo los pies de los ángeles, se divisa el Museo de antigüedades y el cuidado césped de la plaza Lustgarten, donde un grupo de jóvenes pasa las horas bailando al ritmo de timbales. Ellos fueron los encargados de ponerme la melodía de bienvenida a la Catedral de Berlín, uno de los lugares más concurridos de la ciudad.

La Catedral de Berlín fué construida entre 1894-1905 por Raschdorf como "iglesia principal del protestantismo prusiano"; anteriormente el lugar estaba ocupado por otro templo , diseñado por Schinkel, mucho más modesta que la actual. Raschdorf pretendía imitar el estilo de alto renacimiento italiano y, sobrecargada y desmesuradamente grande, se convirtió en una obra arquitectónica típica del Guillerminismo.



Pagando 5 euros se accede al interior del edificio. Además de disfrutar de una bella construcción, de su magnífico órgano de madera y su majestuosa cúpula, el mayor atractivo lo esconde bajo el suelo, en la conocida Cripta de los Hohenzollern, un sitio lúgubre y silencioso en el cual se encuentran los sarcófagos de muchos miembros de la realeza, ataúdes de diversos tamaños acompañados en su mayoría por un cojín rojo y una vieja corona.


A esta cripta nunca llegará la canción alegre y entusiasta de los ángeles.

05 septiembre 2010

Navegando entre icebergs

Viaje a Islandia. Verano del 2009.

- El fin del mundo - escuché decir a mi hermano.

Posiblemente no sería muy diferente de aquello, aunque estar allí me hacía sentirme tan vivo y tan feliz... Eran las 2 de la tarde en Islandia y parecían las 9 de la noche; un conjunto de oscuras nubes bajas se adueñaron del cielo, no dejando ver las montañas próximas y descargando una interminable lluvia que terminaba empapándolo todo. Sobre el pedregoso suelo, Jökulsárlón, la famosa laguna glaciar, cuyas heladas aguas se perdían en el horizonte, a los pies de Vatnajokull. Cientos de bloques de hielo de tamaños diversos poblaban el lugar, como esculturas en un museo, acompañados por familias de patos de plumaje pardo que nadaban despreocupadas.



El autocar nos había dejado a orillas de la laguna, en el porche de una caseta de tejado azul, la única en algunos kilómetros a la redonda, que hacía las veces de cafetería, de tienda de souvenirs y de punto de información del paraje. Desde allí, y una vez equipados con chalecos salvavidas de color naranja, nos recogió Jaki, un barco dedicado exclusivamente al paseo de turistas por la zona. Sobre Jaki, navegamos por aquel paraíso, siempre escoltados por dos pequeñas lanchas para no tener problemas con el centenario hielo.


Mientras la monitora de la expedición nos explicaba en un perfecto ingles la historia del lugar y como la entrada de agua de mar impedía que la laguna se congelara completamente, yo me pegaba a la barandilla de Jaki y dejaba que aquella brisa del ártico se llevara cualquier preocupación, disfrutando cada segundo de la visión, rodeado de icebergs en mitad de la nada. Mágico.

03 septiembre 2010

Belleza en vertical

Viaje al sur de Francia. Otoño del 2006.

A pocos kilómetros de la ciudad, detuvimos el coche en el arcén para deleitarnos unos minutos la visión. Pegada a la montaña calcárea del Causse, a los pies del río Alzou, Rocamadour se exhibía majestuosa, revistiendo el macizo con singulares casitas de ladrillo blanco, todas ellas custodiando la guinda del pastel, la Iglesia de Notre Dame, situada en la cima junto con un castillo y un campanario, que guarda el famoso santuario de la Virgen Negra.


Una vez llegamos, empezamos a caminar por sus angostas y abruptas calles, donde una variopinta variedad de comercios, con fachadas más cercanas a la edad media que a nuestro siglo, llenaban de vida y color aquella fría tarde; encontramos restaurantes y pequeños hostales cargados de historia, panaderías con hogazas tan grandes que saciarían el hambre durante un mes, e incluso pequeñas viviendas donde te organizan tu boda en un momento a modo de espectáculo similar a Las Vegas.


Unas interminables escalinatas de piedra daban comienzo a la ascensión. Alzabas la vista y perdías la noción de la distancia, vastas paredes rocosas se extendían en vertical hasta no se sabe donde. En total, 216 peldaños de escalera que conducen al santuario, atracción de peregrinos provenientes de todas partes del mundo, desde reyes a nobles, desde campesinos a obispos.



Justo cuando empezamos a subir los escalones, una llovizna hizo acto de presencia. La subida iba a ser más complicada de lo esperado.

01 septiembre 2010

¡Qué rica estás!

Viaje a París y Brujas. Verano del 2001.

A Willy Wonka le habría encantado vivir en Brujas. No hay calle, por muy estrecha y escondida que esté, que no tenga chocolatería o pastelería. Como sacado de un cuento de hadas, entrar en cualquiera de estos establecimientos supone adentrarse en una pequeña pinacoteca del dulce, donde sus dueños logran hacer del cacao un arte: encuentras figuras artesanales de chocolate blanco, bastoncillos de colores, bombones de todo tipo, trufas gigantes, cremas y fondants...



El chocolate es un elemento esencial en la "Venecia del norte". Existe un bello museo del chocolate, el Choco-Story Museum, situado en la antigua taberna Croone, donde pude conocer la historia de este alimento, su proceso de elaboración y contemplar piezas inverosímiles hechas de cacao. Siendo goloso, Brujas será tu perdición; si no es así, no te hará falta degustar chocolate para terminar enamorado de ella, es una ciudad que irradia encanto y fantasía por todas sus esquinas, y un paseo por sus avenidas y canales te acabará seduciendo.


Que hambre me ha entrado de repente.

28 agosto 2010

El estilo romántico, en lo más alto

Viaje a Portugal. Verano de 1994.

Siempre recordaré aquel momento, cuando después de mirar de arriba abajo las indicaciones del camino, decidimos que la mejor forma de alcanzar el Palacio Da Pena situado en la cumbre era andando.


No fue una buena elección. Aquella cuesta parecía no terminar nunca y el paso de los minutos hizo que las piernas empezaran a flojear. Además, pese a caminar bajo las sombras del manto verde de la naturaleza, el calor del mediodía era asfixiante, y beber agua se convirtió en una constante.

- No debe quedar mucho… ¿no?

Mi pregunta no obtuvo respuesta. Ninguno se atrevió a pronosticar el final de la senda. Todos estaban concentrados en seguir subiendo aquella diabólica pendiente, deseosos como yo de alcanzar la meta, meta que no tardó en llegar. Unos metros más arriba se ubicaban las altas murallas de piedra que guardaban el palacio. Desde nuestra posición, y tras una maraña de ramas entrecruzadas, ya se podían ver las paredes rosas y amarillas que daban forma a uno de los castillos más bellos y a la vez exóticos de toda Europa, que mezcla elementos medievales y árabes, que dispone de imponentes puertas, azulejos por doquier, figuras mitológicas cargadas de simbología, galerías de arcos…

El Palacio Da Pena lleva reluciendo en la preciosa localidad de Sintra desde el siglo XIX. Se levantó sobre las ruinas de un monasterio Jerónimo del siglo XV, que a su vez había ocupado el lugar de una capilla dedicada a Nuestra señora Da Pena. Considerado el más notable ejemplo de arquitectura de estilo romántico de Portugal, ha sido lugar de deseo de numerosos reyes, que encontraban en él una eterna sensación de felicidad.


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