DIARIO 3.0. Lisboa, en 8 clicks
Fotos tomadas en diciembre de 2012, un paréntesis dentro del crudo invierno..
DIARIO 2.0. Liubliana la bella
Bohemia a más no poder, con la música anónima que nunca falta por su calles, con su río que actúa a modo de calmante, con mercados y vendedores ambulantes, con parques donde no encuentras el final, con castillos por conquistar, con puentes donde poder dejar tu candados de enamorado...
CAJON DESASTRE. Olvida el rescate
No merece rescatarse aquello que no merece la pena. Y desde hace tiempo te miro con ojos de ternura, recordando ese pasado tan próximo como lejano, y no dejo de suspirar...
DIARIO 2.0. Latidos de Zagreb
Un par de plátanos, unas manzanas y unas peras fueron el motivo de discusión de una joven con el frutero. Ella agitaba los brazos violentamente de arriba abajo al mismo tiempo que era recriminada por el vendedor con palabras subidas de tono...
DIARIO 2.0. Venecia, la ciudad de los canales
Cuando llegues, pasa de comprar mapa. Piérdete por ese mágico trazado sinuoso de calles, canales, callejones, callejuelas y patios. Deja escapar el tiempo rodeado de ese espectáculo de ladrillo y agua. Encontrarás vías y puentes rotulados con grandes letreros que indican la dirección hacia los lugares de referencia más importantes...
21 agosto 2013
Día 790. La carrera donde el tiempo no corre
10 junio 2013
Dia 760. Navegando en las entrañas de la Tierra
28 diciembre 2011
Día 473. Turrón húngaro
Pocos eran los indicios que te hacían sentir que vivías en fechas navideñas. Algún que otro cartel colorista, alguna que otra representación del nacimiento, algún que otro árbol con luces y adornos. Salvo excepciones, debías estar atento si no querías que pasaran desapercibidos. Escaparates de negocios a pie de calle mantenían una estricta compostura de firmeza y austeridad frente a la fiebre de luces y acicalamiento del oeste de Europa. Incluso los rostros de sus habitantes mantenían una seriedad impropia de las fechas. Es Navidad, sí, pero a su manera.
Cerca del Danubio, por los alrededores del Parlamento y demás atracciones turísticas, Budapest daba una cara afable, y pese al frío encontrabas el calor en concurridos restaurantes y centros de ocio. Algunos puestos de venta ambulante, cargados con una gran variedad de productos, animaban atrayendo a clientes las principales avenidas y plazas de la ciudad. Uno de ellos, el de venta de árboles de Navidad, era el más concurrido.
- ¡No foto! – me dijo la señora, con un fuerte acento del este y cara de pocos amigos, viendo mis intenciones de retratarla con el árbol.
Alejándote del río, callejeando y conociendo la otra parte de la ciudad, el frío era casi una constante. Aún con la luz del día, ves cosas que nunca consigues digerir. El viejo metro de la capital, al igual que puentes y recovecos de construcciones que protegen de las inclemencias del tiempo, son hervidero de mendigos y personas sin hogar, necesitados de comida en el mejor de los casos, y de medicación en los peores.
Con el paso de las horas y la llegada de la noche, confirmas que las luces que asomaban en el paisaje eran las mismas que las de cualquier otra estación del año, que los enormes y viejos edificios que te producían admiración se convertían en gigantes de sombras demasiado imperturbables. Fuera de la zona turística, desmedidas barriadas de bloques de ocho y diez plantas se extendían alejadas de la vía principal, solitarias cuando el sol desaparece por el horizonte, dejando a pie de calle el vaivén del tranvía y los pequeños negocios ya con el candado echado.
Estación de paso hacía mis verdaderas vacaciones de Navidad en España, la segunda incursión por Budapest me mostró su otra cara, la del día a día, más dura, difícil de asimilar en ocasiones, nada que ver con el blando y sabroso bocado de sus atracciones turísticas. Duro y blando. Como el turrón.
(gracias a Rocío, Pablo y Víctor por su compañía durante este corto pero intenso periplo por tierras húngaras; hora de familia y amigos en España, y de colocar los dos últimos post del año…)
05 octubre 2011
Día 376. Budapest
(ahora si que dí con la tecla de los paréntesis, pero no encuentro la tecla de punto y coma... todas las fotos de mi primera visita a Budapest, a máxima calidad, pinchando AQUÍ)


