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Mostrando entradas con la etiqueta Italia. Mostrar todas las entradas
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19 marzo 2012

Día 537. Los canales del mundo

(23 de febrero de 2012, el duro invierno empieza a ser pasado...)



- ¡Espera!

El señor de jersey a rayas parecía querer decirme algo más. Retrocedí mis pasos.

- Por 60 euros tendríais el paseo, unos 30 minutos de recorrido.

Anteriormente, su compañero, más serio pero con el mismo jersey a rayas, nos había ofrecido el mismo paseo por 80. Utilicé el mismo recurso de siempre cuando no me interesa.

- Ok, nos lo vamos a pensar. Gracias.





¿Quién no ha oído hablar de esta ciudad? Bienvenidos a Venecia, uno de los grandes negocios turísticos de Italia. Paseos en góndola por 80 euros. Una buena cena en cualquier terraza del casco antiguo, media góndola. Máscaras del carnaval de recuerdo para familia y amigos, un cuarto de góndola. Camisetas con el logotipo “Yo amo Venecia” en la parte frontal, un octavo de góndola. Mapa de la ciudad (¿Qué se pensaban, que iban a ser gratis?), 1/19 de góndola. A partir de ese momento, todo el circo montado alrededor de esta bella ciudad lo estuvimos midiendo en “góndolas”.

No termino nunca de acostumbrarme a lugares donde hay más turistas que gente de la tierra. Me siento incómodo llevando una cámara de fotos, sintiéndome uno más de esa plaga. Y Venecia no fue la excepción.






Soltado mi particular punto de vista sobre estas “ciudades hotel”, no obviaré la evidencia. Venecia es hermosa, muchísimo, tanto que ni la invasión foránea ha podido aún quitar un ápice de su romántica ambientación.

Cuando llegues, pasa de comprar mapa. Piérdete por ese mágico trazado sinuoso de calles, canales, callejones, callejuelas y patios. Deja escapar el tiempo rodeado de ese espectáculo de ladrillo y agua. Encontrarás vías y puentes rotulados con grandes letreros que indican la dirección hacia los lugares de referencia más importantes: la Plaza de San Marcos, Piazzale Roma, Rialto, Academia... En general, los nombres de las calles venecianas siguen conservando la nomenclatura del siglo XI, que no tiene nada que ver con la del resto de ciudades italianas.






Llegará un momento en tu particular ruta que los edificios se abrirán y los canales desembocarán a mar abierto. Será en ese momento, después de no haber visto horizonte más allá de viejas paredes y puentes durante un buen rato, cuando tu rostro reflejará la mayor de sus sonrisas en esta ciudad. No sabría explicarte muy bien por qué.

Situada al nordeste del país, Venecia, también conocida como la ciudad de los canales, se sitúa sobre un conjunto de islas que se extiende por una laguna pantanosa en el mar Adriático, entre las desembocaduras de los ríos Po y Piave. La ciudad la forman 118 islas unidas por 354 puentes y dividida por 177 ríos y canales. Un rompecabezas.






La gran amenaza de las inundaciones siempre esta presente en esta urbe convertida en arte. Antes que desaparezca entre las aguas, compórtate por un día como el resto de turistas, coge tu cámara de fotos y visita este rincón del planeta. No te arrepentirás.



(un fuerte abrazo a mi amigo Manuel, un gusto poder seguir compartiendo viajes contigo)

17 marzo 2012

12 septiembre 2010

El clamor popular perdura

Viaje a Italia. Primavera del 2010.

Hoy sobre la arena no habrá caza de animales, ni simulaciones de batallas navales, ni peleas de gladiadores. Hoy sobre la arena no habrá ningún evento, al igual que mañana, pero aún así las gradas del Coliseo de Roma continúan llenándose de espectadores provenientes de todos los rincones del mundo. Si el emperador despertara de su eterno sueño volvería a morirse de irritación, viendo cómo alrededor del anfiteatro se han sustituido sus salvajes luchadores por fantoches disfrazados que buscan unas monedas, y los gritos y vítores de un pueblo entregado por el paseo y pose de los turistas que quieren su foto perfecta.


El grito del negocio irrumpía con mucha frecuencia entre los viejos cimientos del monumento, en detrimento de aquellos bramidos de las bestias y sollozos de los esclavos.

- Por 4 euros más, audio con explicaciones en español, y se ahorran la fila, pasan directamente al interior. En fila, mínimo 30 minutos de espera…

El muchacho te hacía dudar. Un extenso número de personas se agolpaban frente a las taquillas, situadas en sus agujereados pilares exteriores. Por fortuna, las previsiones de aquel empleado no se cumplieron, y en escasos 10 minutos, pagando los pertinentes 12 euros de la entrada, accedimos al interior, que aunque lejos de ser la entrada triunfal que tanto nos muestran las películas de romanos, continúa impresionando, siendo quizás la obra arquitectónica más grandiosa de la época.



Existe una obra llamada Liber spectaculorum, escrita por el poeta latino Marcial, donde se describe la lucha de dos gladiadores, Vero y Prisco, que ante la presencia del César, batallaron en el Coliseo hasta la extenuación sin que ninguno de los dos llegara a imponerse sobre el otro; ambos salieron de la arena bajo el clamor popular por el empeño y la capacidad de resistencia mostrada y recibiendo el perdón del emperador. Si en la actualidad tienes la suerte de visitar este anfiteatro, intenta aislarte de la vorágine turística y guarda silencio: te darás cuenta que aquel clamor popular perdura.

13 agosto 2010

El techo del renacimiento

Viaje a Italia. Primavera del 2010.

Desde el Baptisterio de San Juan, el Campanario lo tenía mano derecha. De planta cuadrada y recubierto de mármol blanco, verde y rojo, mantenía intacta su decoración externa de medallones y esculturas, aligeradas con tríforas y bícoras. De frente, Santa María del Fiore, la catedral gótica más impresionante del mundo, cuyos muros llevan soportando durante siglos la imponente cúpula. Por más que miraba las dos construcciones, no sabía decir cual de ellas estaba más cerca del cielo.


La respuesta la obtendría subiendo a una de ellas. Aunque entrar en el interior de la catedral es gratis, subir a lo alto de su cúpula no, debía de pasar por taquilla (8 euros por persona) no sin antes aguantar un rato en la cola.

Pasado el trámite, a medida que ascendía por los 414 escalones, además de quedarme sin aire en más de una ocasión, pude disfrutar más de cerca de los frescos de la parte interior de la cúpula, obras de Vasani y Zuccari, que bajo sus pinceles decidieron enfrentar a santos y demonios eternamente en aquel rincón de Florencia.


Tras atravesar los últimos y estrechos pasadizos, llegué a la cima de la cúpula, una base redondeada de mármol situada a 87 metros de altura desde donde se contemplaba toda la ciudad. Mientras el viento se empeñaba en alterar la paz del lugar, la vista se perdía entre pequeñas viviendas de fachadas tradicionales renacentistas, en el río, en la vecina Basílica de San Lorenzo, en el Palacio Vecchio… y en el Campanario, que resolvía el interrogante al mantenerse su punto más alto unos cuantos metros por debajo de mía.



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