En la misma colina se pueden contemplar diferentes monumentos, como el del almirante Nelson, con forma de telescopio, el City Obserbatory, el monumento al filósofo local Douglas Stewart, los restos de una antigua cárcel sobre la que circulan numerosas leyendas, o una especie de inacabado templo griego que intenta asemejarse al partenón de Atenas.
Pero nada conseguía captar tan poderosamente mi atención como el castillo, una antigua fortaleza erigida sobre una roca de origen volcánico ubicada en el centro de la ciudad. Utilizado con fines de tipo militar desde tiempos prehistóricos, se encuentra protegido por abruptos acantilados que le dan una imagen aún más señorial.

