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18 diciembre 2011

Día 451. Rezo, negocios, y algo más

(colección de impresiones que llegaron sin preguntar un 1 de diciembre de 2011)



Fuera, en la misma avenida donde la cúpula redondeada resplandecía, un conjunto de árboles, muchos de ellos sin copa y pintados de blanco en su base, servían de bufones de la población, adornados con muñecos metálicos que rozan lo absurdo. Entre ellos, viejas casetas y postes que actúan de imán para el transporte público, pequeños y cuadriculados autobuses amarillos que circulan en ambas direcciones de forma cansina, sirviendo de conos para el resto de vehículos, todos con prisa y demasiado impacientes.

Un grupo de mendigos espera a las puertas, esperanzados con recaudar al final del día un par de monedas. Dentro de la Catedral cristiano ortodoxa, bajando unas escaleras, el lugar de rezo y oración, una amplia sala, ostentosa y bastante bien iluminada, sin bancos o sillas donde sentarte, silenciosa a mas no poder a pesar de la numerosa presencia de devotos, que permanecen de pie con la cabeza gacha. El suelo a cuadros te hipnotiza…





Junto con la Catedral Greco- Católica, una vieja fortaleza y la antigua sinagoga, la Catedral cristiana ortodoxa es uno de los grandes atractivos de Úzhgorod. Situada en el oeste de Ucrania, en la frontera con Eslovaquia y cerca de la frontera con Hungría, es la capital de la provincia de Transcarpatia, así como el centro administrativo de los alrededores. Debe su nombre al río Uzh, que divide la ciudad en dos mitades, y parte de su riqueza a su situación geográfica.






Y eso lo saben sus habitantes, y por eso están ahí. Los eslovacos aprovechan cuando cruzan la frontera para abastecerse de ropa y comida, más barata que en su tierra, y los ucranianos montan un mercado acorde con la demanda, siendo el pan de muchas familias. Estrechas galerías semiocultas por la ropa se extienden en bastas explanadas de tierra a las afueras de la ciudad. El sol marca el inicio y cierre de un frenético negocio, donde el regateo y la picaresca son piezas fundamentales de este puzzle.





La seriedad de su gente, la variada cocina, sus enormes gorros de pelo, esa bruma invernal que te amordaza, el sabor del vodka, edificios rectangulares de los años 50… detalles que se te quedan grabados de un país que no es ni tan pobre ni tan peligroso como me habían hecho creer.





La hermana rusa, diferente a todo lo visto hasta ahora. Toda una experiencia que me terminó resultando demasiado corta. Vuelta a Europa.



(Gracias a Verónika, su marido y amigos, sin ellos esta incursión por Ucrania no hubiera sido posible; todas las fotos de ese día, pinchando AQUÍ)

17 diciembre 2011

14 diciembre 2011

Día 450. La aldea de madera de Zakarpatia

(antes de empezar a leer este post, situado en el tiempo un 30 de noviembre de 2011, les advierto: prohibido fumar o encender fuego)



Hay ocasiones que coges la máquina del tiempo sin percatarte de ello. Y todo gracias a que aún existen áreas donde el tiempo ha sido congelado, y la imagen del lugar continúa tal y como la conocieron nuestros antepasados.





La aldea de madera de la región de Zakarpatia, provincia al sudoeste de Ucrania, no logró liberarse durante todo el día de una gélida bruma que parecía protegerla de los ojos de curiosos como nosotros. Su iglesia, dedicada al arcángel Santo Michael y tesoro y joya de la población, emergía poderosa entre árboles y construcciones.

Curiosidades del lugar, el templo es el único edificio “foráneo”. Construida en el año 1777, estaba situada originalmente en el área de Shelestovo, cerca de Mukachevo. La autoridades del momento decidieron hace 40 años que no había mejor lugar para su conservación y disfrute que este área, así que la desplazaron cuidadosamente tablón a tablón a esta aldea. Acertaron plenamente.






En esta parte del mundo desde donde les relato, la historia es algo diferente a la que mamamos en la escuela sobre romanos y árabes. Los fundadores más reconocidos de esta zona fueron eslavos. Uno de éstos grupos se asentaron aquí durante la segunda mitad del primer milenio después de Cristo. Su poblado, seguramente, no se alejaría mucho del actual.






Durante el Siglo IX, un castillo fortificado cambió la pequeña ciudad-asentamiento feudal, que se convirtió en el centro de un nuevo principado eslavo, a la cabeza de los cuales estuvo un legendario príncipe, el cual sería derrotado y decapitado años después por los magiares, liderados por Árpád el Conquistador.



Posiblemente sea uno de los lugares más bellos que he visitado, de esos que se recuerdan durante mucho tiempo. Por la ambientación, por el silencio, por la atmósfera que te rodea. Por supuesto que hay que pagar para darse un paseo por sus alrededores, el negocio del turismo también ha llegado aquí, pero vale la pena sin duda.



(si no han tenido bastante con este primer vistazo, pueden continuar la visita a esta aldea de madera pinchando AQUÍ)

13 diciembre 2011

Día 449. Territorio fronterizo

(un viaje por una carretera nada común que realize un 29 de noviembre de 2011)



La fila de camiones a nuestra derecha era interminable. Un puñado de ráfagas de luces de colores producidas por intermitentes y faros de posición iban quedando atrás a medida que avanzábamos por el otro carril. Pese a ser las cuatro y media de la tarde, la oscuridad era la dueña absoluta del paisaje, y junto con una ligera neblina, hacían presagiar una noche bastante fría en las cercanías de la frontera eslovaco-ucraniana.

Después de varías horas de trayecto en coche, un enorme estructura metálica bastante bien iluminada y que hacía las veces de techo se disponía delante nuestra. El último paso antes de entrar en Ucrania.



La cola para turismos no era ni mucho menos tan larga como para camiones. En 45 minutos nos colocamos junto a punto de control policial.

- ¡Pasaportes!¡Empezar a darme pasaportes! – empezó a decir Veronika.

Uno detrás de otro, le fuimos pasando la documentación. Junto a todos ellos, un billete de cinco grivnias, la moneda oficial del país.

- Es… el aguinaldo de Navidad – me dijo el marido de Verónika sonriendo.

Tras entregárselos al guardia de seguridad, nos hicieron bajar del coche para comprobar que todo estaba en orden. Un par de miradas furtivas, unos cuantos paseos alrededor del vehículo y luz verde para acceder al país. Adiós a la Unión Europea. Hola a Ucrania.

El nombre de Ucrania proviene del término krajina, que en eslavo puede tener dos significados: "territorio fronterizo" o "país". En ucraniano moderno країна (kraína) significa "país". Siendo un estado relativamente joven (obtuvo su independencia hace 20 años), estuvo afectado por una recesión en su periodo de transición hacia una economía de mercado que a día de hoy aún es visible.

La ciudad de Úzhgorod, situada a pocos kilómetros de la frontera con Eslovaquia, nos recibió de forma casi desangelada, como si de una ciudad fantasma se tratara.






Después de buscar alojamiento y soltar la mochila, nos dispusimos a cenar algo y descansar. De camino al restaurante paseamos por parte del casco antiguo de la ciudad, y aunque no se pudieron sacar muchas conclusiones en la noche, todo hacía presagiar que esta ciudad no iba a dejarme indiferente cuando el sol volviera a asomar en el horizonte.



(habrá que esperar a que amanezca para ver la verdadera Ucrania...)

11 diciembre 2011

Preparen el sello

Algo de ropa, las cosas de aseo, la cámara de fotos... y no olviden echar en su bolsa de mano el pasaporte para la próximo viaje. No se arrepentirán.

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