DIARIO 3.0. Lisboa, en 8 clicks
Fotos tomadas en diciembre de 2012, un paréntesis dentro del crudo invierno..
DIARIO 2.0. Liubliana la bella
Bohemia a más no poder, con la música anónima que nunca falta por su calles, con su río que actúa a modo de calmante, con mercados y vendedores ambulantes, con parques donde no encuentras el final, con castillos por conquistar, con puentes donde poder dejar tu candados de enamorado...
CAJON DESASTRE. Olvida el rescate
No merece rescatarse aquello que no merece la pena. Y desde hace tiempo te miro con ojos de ternura, recordando ese pasado tan próximo como lejano, y no dejo de suspirar...
DIARIO 2.0. Latidos de Zagreb
Un par de plátanos, unas manzanas y unas peras fueron el motivo de discusión de una joven con el frutero. Ella agitaba los brazos violentamente de arriba abajo al mismo tiempo que era recriminada por el vendedor con palabras subidas de tono...
DIARIO 2.0. Venecia, la ciudad de los canales
Cuando llegues, pasa de comprar mapa. Piérdete por ese mágico trazado sinuoso de calles, canales, callejones, callejuelas y patios. Deja escapar el tiempo rodeado de ese espectáculo de ladrillo y agua. Encontrarás vías y puentes rotulados con grandes letreros que indican la dirección hacia los lugares de referencia más importantes...
18 junio 2013
Día 770. Esta sinfonía me suena
15 junio 2013
04 marzo 2012
Día 530. Un paseo por las nubes
El sonido del rápido golpeo de sus dedos sobre el teclado fue la nota predominante a lo largo de toda mi estancia en aquel compartimento. Mientras el tren subía montañas, las bajaba, atravesaba interminables túneles y circulaba a lo largo de viejos puentes de piedra, el chico de pelo rasta y gafas apenas desvió su mirada de la computadora. Incluso cuando saqué la cámara y empecé como un loco a fotografiar el paisaje no tuvo la más mínima curiosidad por saber que me llamaba tanto la atención. Su viaje iba por otras vías.
Por mis vías, el tren llegaba por momentos a tocar las nubes. Enormes masas verticales de roca se alzaban a mi alrededor desafiando en ocasiones las leyes de la gravedad, vestidas de blanco en su mayoría, pobladas de vegetación y salpicadas con pequeños refugios de otras épocas. Cada cierto tiempo el camino se compartía con un río, salvaje, no muy ancho pero de vivas aguas, que iba abriendo camino entre aquellos gigantes.
Gigantes que un día alguien llego a bautizar con el nombre de Alpes. Importante cadena de montañas situada en Europa central, los Alpes Orientales abarcan la cordillera hacia el este y el sur, es decir, el Tirol, los Alpes Julianos y los Dolomitas, llegando las últimas elevaciones en esta dirección hasta las primeras de otro gran macizo, los Cárpatos.
La mayor parte del territorio (un 70%) de Austria queda dentro de la sección oriental de los Alpes. Estos Alpes orientales que van desde el Rin superior hasta la llanura húngara cruzan el territorio de oeste a este y alcanzan alturas de más de 3.000 metros.
Llegó un momento que el click de mi cámara empezó a hacerle la competencia al tecleado de mi joven acompañante.
El viaje desde Bratislava a Liubliana llega a resultar más complicado de que puede mostrar un mapa. Teniendo que hacer escala en Viena, el trayecto en tren dura desde la capital eslovaca unas siete horas y media, pero recibes a cambio un hermoso premio para la vista, que no es otro que poder vislumbrar a través de la ventanilla la cara sur de los Alpes, uno de los más bellos escenarios montañosos del planeta.
(la velocidad del tren, el reflejo del sol y la suciedad del cristal hicieron estragos en las fotos, no pudiendo publicar en el blog ni una décima parte del increíble atractivo de este paraje; toca echarle un poco de imaginación)
26 febrero 2012
Día 529. Vía Viena
Hay lugares que parecen marcados con una equis en tu vida. Quieras o no, pareces destinado a recorrer sus calles y esperar en sus estaciones. El año pasado ya me ocurrió con Londres, y esta temporada Bratislava, Kosice y Budapest se empezaron a unir a la lista de “tengo que pisarte una y otra vez”. Hay lugares situados en medio de todas partes, que no esperan a nadie pero son punto de encuentro de todos.
Esta vez el turno es para la empalagosa ciudad de palacios y realeza llamada Viena. No es la primera ni la segunda vez que se cruza en mi camino. Cerca de dos de sus más concurridas estaciones de tren se encuentra el Palacio de Belvedere, que te recuerda una y otra vez mientras esperas en el andén el baño de oro y joyas al que fue sometida la capital en su época más esplendorosa.
Unos cuantos minutos de espera y esa visión termina en tu memoria como su reflejo en el estanque, dulce y difuminada. Aguardan otros destinos igual de sabrosos bajo el telón de la capital austriaca. Primero recorriendo medio país en su legendario ferrocarril y luego bajando al sur, a tierras eslovenas y croatas, sin olvidar a la más guapa de todas las italianas, Venecia. Promete ser un viaje muy lindo.
(todas estas fotos del Palacio de Belvedere fueron tomadas en octubre, pero por descuido del aquí presente han permanecido a las sombras hasta ahora; no volverá a pasar)
20 noviembre 2011
Día 416. La sonrisa de Austria
El puesto de algodón dulce es a esa hora del día uno de los lugares más concurridos por niños y adultos. Justo a su espalda, la vidente observa desde su negocio el éxito de su vecina entre miradas furtivas, mientras a su izquierda la enorme cara de un payaso de plástico parece contener la risa.
Wiener Riesenrad fue una de las primeras norias que se construyeron en el mundo. Atractivo turístico, estaba considerada la noria más alta existente hasta 1985. Originalmente, la noria contaba con 30 góndolas, pero debido a los daños ocasionados durante la Segunda Guerra Mundial, durante la reconstrucción, sólo se recolocaron 15 de estas cabinas.
No es necesario pagar para acceder al parque, sino que se paga en cada atracción, generalmente gestionadas por familias locales.
19 noviembre 2011
14 octubre 2011
Dia 379. Bella fuente
Antes de subir la cuesta que lleva a las que, posiblemente, sean las mejores vista de Viena, un extenso estanque presidido por multitud de viejas esculturas, más próximas a Dioses que a seres terrenales, juega con la imaginación de aquellos que pasan por sus cercanías, mostrando en sus cristalinas aguas otro cielo, otros jardines igual de bellos que los que les rodean, y otro palacio capaz de enamorar a la mas ambiciosa princesa. Decide tú con cual de ellos te quedas, el que mantienes a tu espalda, o el que parece cobrar vida en el estanque, quitándote y devolviéndote la visión. Yo lo tengo claro.
Su historia empezó a forjarse en el siglo XVI, cuando uno de los emperadores de la época hizo construir un pequeño palacio de caza. A partir de ahí, con el paso de los años el palacio mejoró sus condiciones notablemente, ampliándose, llegando a ser residencia veraniega de los Habsburgo prácticamente hasta el final de la monarquía a comienzos del siglo pasado. La mayor parte de la decoración interior del palacio tiene su origen en esta época y es una de las pocas muestras existentes del llamado rococó austríaco.

